domingo, 24 de febrero de 2013

PRIMER TEMA DE OPINIÓN - ARTÍCULO DE RAÚL KOLLMANN DE PÁGINA /12 24 DE FEBRERO DE 2013.-

Lo que quieren los argentinos Curas casados, respeto a los homosexuales, preservativos aceptados, mujeres dando misa son algunos de los cambios que una enorme mayoría, en particular entre católicos, espera ver. La muy baja autoridad papal. Pese al lugar que ocupa el Vaticano en la vida pública y mediática argentina, nada menos que dos de cada tres argentinos sostienen que el Papa tiene poca o ninguna importancia en su vida. Y entre los propios católicos, más de la mitad también consideran que el Sumo Pontífice no tiene peso en sus existencias. El concepto se encadena con otra mirada: ocho de cada diez argentinos que se consideran católicos dicen que, más allá del Papa que se elija el mes próximo, la Iglesia debe modernizarse y sólo una pequeña minoría cree que debe reforzar sus posiciones históricas. Esta idea general se traduce concretamente en que una abrumadora mayoría de católicos considera que la Iglesia debe aceptar el uso de preservativos, que debería aceptar la homosexualidad, permitir a las mujeres que sean curas y suspender el celibato, es decir permitirles a los sacerdotes que formen parejas y se casen. Las conclusiones surgen de un estudio realizado por la consultora Ibarómetro, que lidera Doris Capurro, aunque este trabajo estuvo a cargo del sociólogo Ignacio Ramírez. En total fueron contactadas mil personas de Capital Federal y Gran Buenos Aires, con quienes se hicieron entrevistas telefónicas. El estudio respetó las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. El antecedente más importante fue una encuesta sobre religiosidad que encabezó el profesor Fortunato Mallimaci en 2008, en la que se determinó que un 76,5 por ciento de los argentinos se considera católico, porcentaje que se reduce al 69 en Capital y GBA. El estudio de Ibarómetro coincide casi milimétricamente con el realizado por Mallimaci –bajo la órbita del Conicet– porque casi el 70 por ciento se autodenominó católico. En aquella encuesta nacional, un 18 por ciento se consideró indiferente frente a la religión (aunque la mayoría igual sostiene que es creyente), un nueve por ciento se encolumnó en el evangelismo y un porcentaje algo mayor al dos por ciento dijo ser de otras religiones (testigos de Jehová, mormones, judíos, islámicos). En el estudio de Ibarómetro, el 55 por ciento de las personas se considera poco o nada religiosa, lo que está en sintonía con lo descubierto en su momento por Mallimaci: tres de cada cuatro personas no concurren a misa. Esto es lo que explica que mucho más de la mitad de los entrevistados por Ibarómetro diga que el Papa no influye en sus vidas. “La identidad religiosa ya no es tan inmutable como surge de su prédica –señala Ramírez–. Y diría que tampoco es homogénea y lo que se demuestra es que existen distintas formas de ser, por ejemplo, católico. A esto se suma un proceso mundial de secularización: se rompe con la hegemonía de la religión como organizadora de la vida social, colectiva e individual, pública y privada. Las identidades se configuran en forma cada vez más heterodoxa, individualizadas, y cada vez menos dictadas por las instituciones que ‘reglamentan y gestionan’ las diversas identidades religiosas.” Lo que domina el estudio es la postura a favor de la renovación e inclusive no parecen existir muchas preferencias sobre el sucesor de Benedicto XVI. La mitad dice que le resulta indiferente y hay un 30 por ciento que preferiría que fuera latinoamericano. Pero el acento está puesto en que la Iglesia debe cambiar, sobre todo en las posturas más anacrónicas: n Que el Vaticano debería aceptar el uso del preservativo es sostenido por el 82 por ciento de los entrevistados que se consideran católicos. Es decir que es casi unánime. n Casi un 60 por ciento dice que la Iglesia debe aceptar la homosexualidad. Es un porcentaje alto, inclusive superior al que sostienen los que no se consideran católicos. Muestra los cambios fuertes en la sociedad, en especial en un país como la Argentina, en el que rige el matrimonio igualitario. n También hay un 60 por ciento que afirma que la Iglesia debe permitir que las mujeres sean curas, o sea la igualdad entre el hombre y la mujer. Esta misma semana, el periodista especializado Washington Uranga mencionaba como un anacronismo que el nuevo Papa no será elegido con el voto de ninguna mujer. Se sabe que los 118 cardenales electores son hombres. n Y en un porcentaje muy similar, también cercano al 60 por ciento, los católicos se pronuncian por suspender el celibato, es decir la norma que les impide a los sacerdotes formar pareja y casarse. El hombre común identifica esta prohibición con los numerosos casos de pedofilia en los que aparecen vinculados personajes de la Iglesia. Incluso el apartado cardenal Roger Mahony deberá pasar por los estrados judiciales de Los Angeles esta semana y a mediados de marzo estará en el cónclave que elegirá al nuevo pontífice. Ramírez explica que “a las generaciones socializadas bajo la atmósfera cultural contemporánea, el sociólogo aleman Ulrich Beck las llama Los hijos de la libertad, para quienes las soluciones universales de la convivencia (del matrimonio, de la paternidad, de la familia, de la sexualidad) heredadas de la tradición han perdido fuerza persuasiva y practicabilidad. En el caso considerado por nuestro trabajo, advertimos que muchas de las posturas asumidas como oficiales desde el Vaticano se vuelven poco vinculantes, puesto que cada vez más la vida está en otra parte. De allí que exista entre los católicos declarados un mayoritario deseo de que la Iglesia se modernice, se actualice. Los individuos ya no se conforman con heredar principios morales establecidos o reproducir la religiosidad oficial, sino que quieren tomar parte activa en ese proceso. En la medida en que la Iglesia no asimile estas demandas, no metabolice estas transformaciones, seguirá perdiendo centralidad en la vida cotidiana de los católicos. El posicionamiento de la Iglesia, predicado últimamente por el Vaticano, como reserva de espiritualidad en un mundo degenerado, desencantado y desprovisto de valores, agudiza la distancia. Resulta evidente que la adhesión institucional ya no viene en el paquete de la identificación con el catolicismo”. Como una síntesis de lo que refleja la encuesta, el director del trabajo realizado por Ibarómetro razonó: “En general, las personas cambian más rápido que las instituciones, que suelen tener una inercial y arisca resistencia al cambio. El caso es que la baja importancia que se le otorga al Papa (incluso entre católicos) es el signo de una religiosidad que está cambiando: desde la autoridad de las instituciones, como el Vaticano, a una espiritualidad cercana y de mayor participación”.

12 comentarios:

  1. Profesor, le recomiendo que cambie el fondo rojo, es muy incomodo para leer.
    Soy ateo, no soporto a la iglesia, pero acepto que la creencia en dios no va a dejar de existir, y respeto las creencias de la gente. Esto implica que, aunque sueño con la utopía de un mundo que no haya sido influenciado por la religión tanto tiempo (incontables años de retraso en el avance de la ciencia), no lucharía por erradicarla. En cambio sí por cambiarla. No puede ser que en el siglo XXI la iglesia sostenga que el preservativo es peor que el contagio de enfermedades como el SIDA, por tomar solo un ejemplo. Me parece genial la posición de los budistas, aunque tampoco concuerdo con sus creencias, el mismo Dalai Lama afirma "si la ciencia demuestra hechos que contradicen la visión budista, deberíamos modificar ésta en consecuencia".
    Kevin Sandow

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  2. Kevin, ya cambié el color, aunque sigue quedando horrible. Es muy interesante tu analogía con el pensamiento de Dalai Lama. Pero se me ocurre entonces que, tal vez, adaptar la religión a la ciencia es negar su esencia mística. Quizá el pensamiento científico se encuentre con un muro frente a la creencia religiosa. Igualmente, la aceptación de los homosexuales, el celibato obligatorio u optativo, el sacerdocio femenino, no son hechos científicos, sino más bien culturales, morales e históricos. ¿Qué pensás sobre esos temas, pese a tu condición de ajeno a dicha religión? Gracias por el comentario.

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  3. Me parece que primero es importante reflexionar que la aparicion del catolicismo entre otras cosas fue para , a través de lo superior y desconocido, impartir normas morales para someter a los pueblos y de alguna manera "adormecerlos" de cualquier movimiento revolucionario (Marx: "la religion es el opio del pueblo") En nombre de esta religión se cometieron todo tipo de crueldades hacia aquellos que contradijeron principios de la iglesia, como Darwin o galileo galilei, quien fue perdonado recien en 1992 por la iglesia despues de 360 años. No entiendo como puede no estar actualizada en cuestiones como el SIDA o igualdad entre sexos. Es como que la iglesia no puede – o no quiere- seguir el avance de la sociedad. Yo no creo todos los catolicos crean en absoluto las normas y reglas del catolicismo. O que lo hagan por alguna otra razon que no sea el miedo a lo desconocido (Dios) Creo que si la iglesia vendiera todos sus bienes para alimentar a los pobres podria sacar de esa situacion a mucha mas gente de la que nos imaginamos. Aunque tambien me parece que es injusto generalizar, porque dentro de la iglesia hubo y hay grandes personas como la madre teresa de calcuta o el padre mujica y como otros curas que en el anonimato ayudan a la gente. Te recomiendo profe, si es que no lo leiste, "porque no soy cristiano" de Bertrand Russel.
    Juli Farella

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  4. "Los individuos ya no se conforman con heredar principios morales establecidos o reproducir la religiosidad oficial, sino que quieren tomar parte activa en ese proceso". Esta frase es una de las que más me gusto. A mi pensar, las personas cambian, la sociedad cambia (El Papa Benedicto XVI usaba Twitter). Creo que si la Iglesia decidiera abrirse a otros caminos y tomar nuevas decisiones consiga más católicos de los que tiene. "La cristiandad va a terminar, desaparecerá y se reducirá" dijo John Lennon en 1966 y creo que si la Iglesia sigue tomando sus decisiones cerradas pasará esto. Elegir un Papa de Latinoamérica, que sea mujer, permitir el casamiento entre homosexuales por ejemplo, quizá cree otro ambiente considerando que el 80% de las personas en Latinoamérica son cristianas. El avance de la ciencia está tomando más terreno a partir de la comprobación de pruebas, lo que hace otro punto menos a la Iglesia

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  5. Muy atinado el comentario. Bien fundamentado. Valoro tu posición.

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  6. Opino como Agustín. Creo que si nosotros (y todo lo que nos rodea) evoluciona, también debería hacerlo la iglesia, siendo una entidad tan importante para gran mayoría de la población. No se puede seguir creyendo en algo en lo que se creía hace cientos de años, nuestra mente ya no funciona de la misma manera, y la vida diaria ya no es igual. Hay tanta pelea por la igualdad de género, por el casamiento homosexual, por la prevención e intento de disminuir enfermedades como el SIDA, y a pesar de eso, hay algo taaan grande como la iglesia frenándolo, frenando la evolución y el bienestar de varias personas.Además, creo que ya es en vano negarse a por ejemplo, el uso de los preservativos, ya que la mayoría de las personas que dicen ser católicas los utilizan. Si la religión promete el amor al prójimo, debería aceptar que por ejemplo, vivir con una pareja del mismo sexo, es la base de la felicidad para varios.
    De todas formas, estoy en contra de la religión (o de la iglesia, mejor dicho) y de los estereotipos que esta genera. Es prácticamente jugar con la fé de los creyentes, obligarlos a seguir algo y si no se lo respeta, inculcar culpa en ellos, pero hay que ser tolerante, por eso creo que sería mucho mejor una "nueva iglesia", no algo tan antiguo.
    Lara Juárez

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  7. Estoy de acuerdo con el comentario de agustín y ivan. Los individuos cambian, la sociedad cambia, las instituciones cambian. Para lo único que sirve congelar un estereotipo de institución es para dar a cuenta los pensamientos ignorantes de esa época. Seria genial que una monja de una misa, el preservativo ya esta dentro de la sociedad y creo que seria exactamente lo mismo si esta o no aprobado por la Iglesia.
    Y pasando a el tema de la homosexualidad. A mi me parece que es un trastorno que debe ser manejado a cortinas cerradas. A mí me da asco, repulcion y vergüenza ajena, si es lo que quieren, que lo hagan pero no se den un beso en la vía pública por favor!!!!! hay niños y personas decentes. No es lo mejor que un niño este presente en una situación así y por eso no tiene que ser permitido ni bien visto. No es natural. Ya se capaz que es un pensamiento algo viejo, pero para mi es correcto.
    A las otras modificaciones las veo como correctas y con un objetivo noble.
    Albano Schwienbacher

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  8. Yo soy católica, desde chiquita ya que mis papas me lo inculcaron normalmente de familia, fui a la primaria a un colegio católico pero me considero parte de ese 55 por ciento de las personas se considera poco o nada religiosa. Por eso estoy totalmente de acuerdo con la idea de que la Iglesia debe adaptarse a la sociedad y los cambios que esta incluye. Entiendo que haya cierta gente que quiera conservar y reforzar los principios de la Iglesia, pero opino que si no avanzan con la sociedad cada vez va a crecer más ese porcentaje de gente que se consideran ''poco o nada religiosas''. Además una frase que siempre me quedó de todas las clases de religión es la de: todos somos iguales ante los ojos de Dios. Si esto es realmente así, ¿no está siendo ahí la Iglesia hipócrita?. Es decir, dice que todos somos iguales en cierta forma, pero no puede aceptar la homosexualidad, el que las mujeres den una misa o que se suspenda el celibato por ejemplo. Creo que si estos cambios se llega a producir en algún momento, va a ser ahí cuando la iglesia realmente cumpla y crea con las palabras que predican.
    Yamila Merlo.

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  9. Yo coincido en lo que dijo Agustín que las personas cambian, tal como lo hace la sociedad también. Hay una frase de Charles Darwin que me gustó que dice: "No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente. La única que sobrevive es la que mejor se adapta a los cambios". Creo que la iglesia debería modernizarse a estos tiempos, sin perder su esencia y adaptarse si quiere sobrevivir como institución, tal como lo ha hecho el ser humano siempre: cambiando constantemente, aceptando un pasado con logros y errores, pero siempre mirando al futuro. Si la iglesia es una institución abierta a una comunidad y hay una gran parte de esa comunidad que no está de acuerdo con lo hace porque no es “moderno” ¿Quien debería cambiar? Pienso que una institución de importancia social debería adaptarse al tiempo en que vivimos.
    Martín Vazquez.

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  10. Yo creo que el papel de la iglesia cambio tanto en la sociedad de hoy en día que la religión como se conocía antes ya no existe.Desde mi punto de vista, los católicos, una gran mayoría de ellos y me incluyo no son practicantes, no asisten ni siquiera una misa por año. las religiones que siguen siendo tales, son las religiones como los testigos de jehová, por ejemplo, que creo yo que implican que el que se une a ese grupo tenga un grado de "fanatismo" y que deja de hacer muchas cosas por estar ahi, como si fuésemos a hacer un deporte que nos apasiona, que nos satisface.
    En lo personal, soy católico pero no practicante, creo en dios pero no voy a una misa hace mucho.
    Pienso que es una estupidez total que la iglesia no reconozca el uso del preservativo cuando es una total realidad social y que evita tantas consecuencias, así como la homosexualidad, para mi son hechos que se dan en la sociedad y no reconocerlos es algo tonto.Pero no así me parece bien cambiar los principios de la iglesia como el celibato, ya seria cambiar todo lo sucedido hasta el día de hoy,cambiar la historia,seria muy poco ético.
    Creo que el momento ideal de la iglesia y la religión ya paso. Antes se la utilizaba de sostén, ante la gran falta de recursos,curiosidad, se buscaba aferro a algo que nos garantice felicidad, buena vida y respuestas,era el medio para todo, pero hoy con el fácil acceso que tenemos a lo que queramos a travez de la tecnología, se hace todo mas fácil. Yo me pregunto, para que ir a la iglesia?sinceramente, siento que es a perder el tiempo, escuchar sobre algo que paso hace miles de años, cuando podemos estar haciendo algo ya, ahora, para mejorar nuestro presente.Estoy de acuerdo con muchos de los valores personales que inculca la religión católica, que me enseñaron de chico y que hoy los uso para ser mejor persona. Pero ya esta, ahora la vida es mucho mas clara, mas determinada, hay mas ejemplos a simple vista sobre lo que queremos lograr.
    Por ahí me fui un poco de tema.
    Juan Szurlewicz

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  11. Cristina:
    Yo no estoy de acuerdo con el articulo. Estoy completamente a favor de la homosexualidad, el uso de preservativos, las nuevas tecnologías, la libertad de expresión, la igualdad entre hombre y mujer etc. Pero la iglesia se basa en la Biblia, la Biblia es el principio de todo el pensamiento y ideología de la iglesia, y al modernizarla perdería toda su esencia, todos los pilares en los que se basa, perdería su fe.
    En la Biblia hay muchas interpretaciones distintas, y es por eso que existen tantas ramas diferentes, pero este articulo contradice varios pensamientos muy profundos y la Iglesia dejaría de ser lo que es.

    Los cambios son buenos, muy buenos, pero entonces tendríamos que crear otro concepto, una especia de iglesia contemporánea, totalmente distinta a lo que se rige la actual.

    Quizás me equivoque, pero es lo primero que pensé al empezar a leer. No creo en Dios ni en la Iglesia, es más siempre me he opuesto rotundamente a esta entidad, pero si la modernizáramos, la estaríamos cambiando y no continuaría siendo lo mismo.

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  12. Muy interesantes los aportes de todos y cada uno.
    Algunos, tal vez la mayoría, promueven la idea de una iglesia "aggiornada", dinámica, orientada al cambio en función de los progresos de la ciencia y las modificaciones de la moral. En este sentido, podemos profundizar la visión pensando en quienes adhieren al catolicismo precisamente por esas posturas conservadoras. Pensemos ejemplos en extremo, ridículos: en el futuro, se incorporan al catolicismo millones de fieles que, según su costumbre social, piden permiso al sacerdote para casarse. Proponen una reforma. Lo aceptamos como práctica? Si no me satisfacen ideológicamente los dogmas de una religión, por qué participar e indignarme por ella? Adhiero absolutamente a Yamila en cuanto a la hipocresía de la Iglesia, o mejor dicho, de muchos de sus practicantes. Si quiero ser católico porque es mayoritario, pero no me gustan sus prácticas, me quedo en la minoría. En este sentido, las palabras de Cristina son perfectas.
    Me permito cerrar este comentario con un consejo sobre el uso de algunas palabras como "asco". Son fuertes e inapropiadas para calificar a otro ser humano. Si la homosexualidad fuera una enfermedad, sería como sentir asco por un enfermo. Inaceptable. Si fuera una elección de vida, sería sentir asco por la libertad individual. Cuidado con eso. Más decente un beso que una mentira.
    Buen fin de semana.

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